
Utilice acero inoxidable solo cuando el trabajo lo requiera.
Es fácil comprar clavos de acero inoxidable en exceso. Parecen más seguros, limpios y de mayor calidad, pero no todos los trabajos de carpintería o ebanistería los necesitan. La pregunta clave es dónde se colocará la pieza terminada una vez que salga del taller.
Si la pieza puede estar expuesta a la humedad, a un almacenamiento prolongado o a quejas de clientes por manchas de óxido, conviene probar clavos de acero inoxidable. Si la pieza está seca, oculta y el costo es un factor crítico, un clavo estándar o galvanizado puede ser suficiente. Este pequeño detalle puede proteger tanto el margen de ganancia como la calidad.
Comprueba la superficie acabada, no solo el clavo.
Para clavos de acabado en carpintería, la muestra debe clavarse en el material real. Algunos compradores solo inspeccionan los clavos sueltos y descubren las marcas después de aplicar tinte o pintura. Eso es demasiado tarde. Clave el clavo en la madera, termine la pieza de prueba y obsérvela bajo la iluminación normal del taller.
Un proveedor de clavos también debería preguntar si la cabeza quedará oculta, rellena, pintada o cerca de un borde visible. Los clavos de acero inoxidable ayudan a prevenir la corrosión, pero la superficie debe tener un buen aspecto.
Detalles que deben conservarse en el archivo del pedido.
Solicite al fabricante de clavos que confirme el calibre, la longitud, el grado de acero inoxidable, el tipo de cabeza, la punta, la disposición y el embalaje. En el caso de clavos a granel, las cajas interiores débiles pueden doblar las tiras y provocar quejas sobre las herramientas, incluso cuando el material es el correcto.
ProAirNails ayuda a los compradores a comparar clavos de acero inoxidable, clavos galvanizados y clavos estándar para muebles y molduras. Los compradores pueden obtener más información sobre ProAirNails antes de enviar planos, modelos de herramientas o notas de embalaje.






